Registro obligatorio de la jornada laboral

11May

Registro obligatorio de la jornada laboral

Una de las continuas luchas de la Inspección de Trabajo y la Seguridad Social (en adelante ITSS) en los últimos años ha sido el reconocimiento y dignificación del trabajo, tratando de evitar el abuso de la práctica cada vez más habitual, de realizar horas extraordinarias/complementarias sin remunerar o directamente ilegales.

 

Tanto es así que a partir del 12 de Mayo de 2019 será de obligado cumplimiento el registro de la jornada diaria de todos los trabajadores, con independencia de su jornada laboral.

 

Esta decisión viene avalada tanto por el Plan Director por un Trabajo Digno 2018-2019-2020, en el cual se versa concretamente el objetivo de “luchar contra los abusos en la contratación a tiempo parcial, los excesos de jornadas y horas extraordinarias no pagadas ni compensadas”, así como mediante RDL 8/2019 que amplía el artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores con su apartado 9 causante de esta obligatoriedad de registro de jornada.

 

Los elementos clave a tener en cuenta al respecto son que el registro efectivo de trabajo debe ser diario, fehaciente y consensuado con los representantes de los trabajadores, debe respetar la privacidad de los mismos, con la obligación de conservación durante 4 años, y con una manera de llevarlo a cabo todavía indeterminada.

 

No obstante la interpretación de estos elementos clave, a priori muy básicos, viene determinada por una perspectiva jurídica muy concreta:

 

1) El registro efectivo de trabajo debe ser diario y fehaciente. El tiempo efectivo podrá excluir las pausas típicas de la jornada laboral. Podrán ser cuantificadas y acordarse una fórmula de “redondeo” o asignarse un valor temporal concreto a dichas pausas. Deberá estar a disposición de la ITSS en el centro de trabajo en tiempo real, por ello entendemos que no servirá a modo de registro los cuadrantes ya finalizados al concluir la semana laboral.

 

2) El método de registro deberá consensuarse con los representantes de los trabajadores. En su defecto se elegirá unilateralmente por el empresario, siempre y cuando se acredite dicha negociación previa.No existe actualmente una vía alternativa en caso de falta de acuerdo, y sin embargo sigue residiendo en el empresario dar cumplimiento a esta normativa.

 

3) Respetar la privacidad de los trabajadores. Dado que este registro cumple con la legislación articulada en el Estatuto de los Trabajadores (Art. 20 y 34) ningún trabajador cuenta con facultad potestativa de negarse al mismo, no eximiendo por otro lado al empleador de la obligación de informarle del tratamiento de sus datos. Así mismo estos datos, deberán ser los estrictamente necesarios para cumplir con la finalidad de su recopilación.

 

4) Obligatoriedad de conservación durante 4 años de los registros. Podrán consultarlos a parte de la ITSS, también sindicatos y los propios trabajadores.

 

5) Método de registro indeterminado. No se ha pautado ningún método para llevarlo a término, pudiéndose entender como plausibles diferentes mecanismos tales como el registro de jornada en papel, relojes analógicos de fichaje, aplicaciones informáticas con tecnología de geolocalización, etc.

 

Este último punto es el que ha generado más controversia dado que, pese a que en algunos sectores se podrá implementar esta normativa de una manera sencilla y práctica que se adapte a sus necesidades (tal y como pueda ser la rudimentaria hoja en papel ya mencionada) no tanto así en otros, debido a la naturaleza de algunos puestos de trabajo, como puedan ser camioneros, comerciales o el teletrabajo en general.

 

Bien es cierto que para determinar el cumplimiento de este registro en los supuestos de jornada irregular y trabajo flexible, la ITSS podrá embeber de otros registros diarios de manera complementaria a fin de analizar de la manera más fehaciente la veracidad de la jornada realizada por los trabajadores.

 

Por último en cuanto al régimen sancionador, el cual también ha sido duramente criticado, considera como infracción grave el NO cumplimiento de este registro de jornada diaria. Es por ello que según el artículo 7 de la LISOS las multas variarán de 626€ a 6.250€. No obstante, tampoco se ha establecido un criterio de tramos en función de la plantilla de empleados y por tanto, cometida la infracción se sancionará en función de la misma con independencia del número de trabajadores afectados.

 

En definitiva, el registro diario de jornada va a tratar de dar solución a un problema estructural del mercado laboral de nuestro país: la precariedad. La normativa no obstante, ha dejado ciertos aspectos de gran relevancia “en el aire”, los cuales pueden generar cierta problemática en algunos sectores caracterizados por la flexibilidad horaria.

 

Siendo optimistas y ensalzando la naturaleza dignificante de esta medida, esperemos que con el devenir del tiempo y del propio registro de jornada diario, instauremos en nuestro día a día un cumplimiento real y legal de nuestro tiempo de trabajo, que favorezca en última instancia a todo el tejido empresarial luchando a su vez por un empleo y vida dignos para todos.

 

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